inseguro




Había pasado tan solo un minuto desde la última vez que miró el reloj pero se le había hecho eterno. Seguía con el teléfono en la mano sin atreverse a marcar. Pasaron varios minutos más y continuaba caminando de un lado al otro de la habitación. Cogió aire. Levantó la cabeza y dejó que sus dedos hicieran el resto. Una vez marcado, acercó el auricular del teléfono a su oido y espero... entonces.... comunicaba.