jm.



Sobre las 3:37 de la madrugada se despertó.

La almohada se había cansado de pasarse las noches aconsejandole

y él en el fondo lo sabía...

Hubiera preferido que continuara el silencio,

al menos ahí se resguardaba en la ambigüedad de la incertidumbre

pues de lo que no se ha dicho...

Pero esa noche ese silencio se había roto

y aquellas palabras dijeron más de lo que se podía leer en ellas.

Sobre las 4:26 debió haber llorado,

se contuvo,

y aún no ha logrado conciliar el sueño.